viernes, 29 de julio de 2011

"Durante mañana"

Se considera necesario advertir de la presencia constante de construcciones del tipo durante ayer, durante hoy, durante mañana, en vez de durante el día de ayer, durante el día de hoy y durante el día de mañana.

La preposición durante indica prolongación en el tiempo por lo que sus complementos no pueden referirse a un periodo de tiempo definido, a un momento concreto o a algo puntual, sino que deben presentar también un alargamiento temporal. Por ello es incorrecto decir durante mañana puesto que mañana es un sustantivo que aquí funciona como adverbio y que se refiere a un periodo de tiempo definido, puntual; sin embargo sí sería correcto durante el día de mañana puesto que el día añade ese alargamiento temporal, a lo largo de todo el día, o durante tres días puesto que tres aporta continuidad (después del primero viene el segundo y después de este el tercero).

Además debemos tener en cuenta que durante solo admite complementos en singular cuando estos vayan precedidos por un artículo, demostrativo... como es durante un año y no durante año. Sin embargo, si el complemento de durante va en plural, no es necesaria la presencia de artículos, demostrativos... tal como: durante décadas.

Se advierte de estas construcciones incorrectas debido a la frecuencia con la que aparecen en los medios de comunicación. La mayor parte de los ejemplos los encontramos en la prensa son tales como: «... se realiza a partir de hoy y durante mañana un congreso» en vez de «... se realiza a partir de hoy y durante todo el día de mañana»; o «... se realiza durante hoy y mañana viernes el Primer Congreso Nacional de Deporte en la Escuela..." por «... se realiza hoy y mañana viernes el Primer...»; o «Protección Civil, a partir de las informaciones del Instituto Nacional de Meteorología, apunta que Caracas estará a partir de hoy y durante mañana...» en vez de «... apunta que Caracas estará a partir de hoy y durante todo el día de mañana...».
Por ello, se recomienda no utilizar la preposición durante con complementos que se refieran a periodos de tiempo definidos.

"Donde", uso erróneo

El uso de este adverbio con antecedente temporal es arcaico y actualmente tiene un carácter coloquial. «Fueron años donde viví muy feliz», en lugar de «Fueron años en los que viví muy feliz» o «Fueron años durante los cuales viví muy feliz». En estos casos deben usarse los relativos el que, la que, los que, las que, el cual, la cual, los cuales, las cuales precedidos de la preposición correspondiente.

De igual modo puede emplearse el adverbio relativo cuando. No debió decirse «Será el mes próximo donde cambie la hora» sino «Será el mes próximo cuando cambie la hora».

También es coloquial y propio de zonas rústicas el uso de donde con valor de conjunción temporal equivalente a cuando, sobre todo en el español de América. Por ejemplo, no debería decirse «La conferencia fue un fracaso donde se esperaba que fuera un éxito» sino «La conferencia fue un fracaso cuando se esperaba que fuera un éxito».

"Dilema", uso correcto

En los medios de comunicación se usa indebidamente la palabra dilema en lugar de problema.
Dilema implica la necesidad de escoger entre dos cosas, dos situaciones, dos opciones..., y funciona como sinónimo de disyuntiva, que es la 'alternativa entre dos cosas, por una de las cuales hay que optar'.

Así, su uso no es apropiado en los siguientes ejemplos: «Cambios climáticos, crisis alimentaria y desarrollo constituyen los aspectos que el régimen tunecino considera estrechamente relacionados para generar proyectos capaces de resolver esos tres grandes dilemas» (debió decirse «esos tres grandes problemas»; «Las existencias de bacalao en el mar del Norte y el Atlántico han disminuido fuertemente como consecuencia de la sobrepesca, y los supermercados buscan otras alternativas que no presenten dilemas éticos para sus clientes» (debió decirse «problemas éticos»); «En la nueva entrega de la serie de producción propia Antena 3 volverá a llevar a su pantalla los dilemas amorosos de los protagonistas» (debió decirse «problemas amorosos»); «Uno de los grandes dilemas del cine latinoamericano sigue siendo la distribución» (debió decirse «los grandes problemas»); «Ante nuevos dilemas legales, Musharraf debe ahora decidir cuándo tendrán lugar las elecciones presidenciales» (debió decirse «nuevos problemas legales»); «Uno de los dilemas por resolver en este caso es el de la indemnización a las familias de los niños infectados» (debió decirse «los asuntos pendientes»).

Tampoco debe abusarse de la palabra dilema como sinónimo de duda aunque ese sea uno de los significados que se le dan en el diccionario. Así, conviene evitar su uso en frases como: «Es un gran jugador, fue goleador del Torneo Clausura, no hay dilemas sobre su calidad» (debió decirse «no se plantean dudas»).

Por tanto,  se recomienda que no se utilice el término dilema como sinónimo de problema o asunto dudoso.

"Diagnosticar", uso incorrecto

Según la Real Academia Española, diagnosticar es 'determinar (la enfermedad) que alguien padece a partir de la observación de sus síntomas'.

Así pues, lo que se diagnostica es la enfermedad y no la persona, que sería el complemento indirecto, por lo que se advierte de que son incorrectas frases como «se esta trabajando en las muestras de pacientes diagnosticados en alguna enfermedad», «un patólogo retirado fue diagnosticado con el mal de Parkinson» y «el setenta por ciento de los niños diagnosticados de hiperactividad...».

En estos tres casos lo diagnosticado debería ser «alguna enfermedad», «el mal de Parkinson» y la «hiperactividad», por lo que debería haberse dicho «se esta trabajando en las muestras de pacientes a los que se ha diagnosticado alguna enfermedad», «a un patólogo retirado se le diagnosticó el mal de Parkinson» y «al setenta por ciento de los niños a los que se les ha diagnosticado hiperactividad...».

Por ello, se recuerda que las personas no son diagnosticadas, ya que lo que se diagnostican son las enfermedades, y recomienda que se evite este participio con ese sentido.

Origen de la palabra "Polémica"

Este vocablo, que hoy se refiere a una controversia o a un choque de ideas, proviene del ámbito militar. En efecto, el vocablo polemista, que se aplica actualmente al individuo aficionado a la polémica, proviene del griego polemistés, que significaba 'combatiente', mientras que polemikós era en esa lengua, 'el arte de la guerra', palabra formada mediante pólemos 'guerra' e ikós 'de', o sea, 'de la guerra'.

Con el tiempo —mucho tiempo, por cierto—, los enfrentamientos armados entre los polemistés se fueron convirtiendo en choques más gentiles, apenas de opiniones y puntos de vista, y polémica se tornó sinónimo de controversia, como llamaban Quintiliano y Tácito a los choques de ideas.

Origen de la palabra "Mercurio"

El dios romano del comercio y mensajero de los dioses, Mercurio, era conocido por su velocidad y su movilidad. Esto llevó a los latinos a asociar su nombre al de aquel extraño metal líquido que los griegos llamaban hydrargyrus, así como al planeta que tiene su período más breve con relación al Sol. 

El nombre griego está compuesto por hydoor (agua, líquido) y 'árgyros' (plata), que sirvió a la Química para formar el símbolo del metal de número atómico 80: Hg. La misma idea de los griegos dio lugar a que en inglés el mercurio sea llamado coloquialmente quicksilver (plata rápida), desde los Cuentos de Canterbury (siglo XIV). 

El nombre del dios romano proviene de la raíz etrusca merk-, lo que lo emparenta con mercatus (mercado) y, en nuestra lengua, con 'mercado', 'mercadería', 'márquetin' y 'mercenario', entre muchos otros vocablos.

jueves, 28 de julio de 2011

"Devastar", no "desvastar"

El término desvastar forma híbrida de los verbos devastar y desbastar, no existe en español. A esta palabra se le ha dado también el significado de un verbo que sí existe en español, devastar, en frases como «el plan incluye la reforestación de las áreas desvastadas».

El Diccionario de dudas de Manuel Seco, entre otras obras, advierte con claridad sobre este verbo intruso, al señalar que devastar significa 'destruir o arrasar', debiendo evitarse la forma desvastar.

En muchas ocasiones, cuando existen dos palabras con sonido parecido, suele aparecer una tercera, incorrecta, híbrida de las anteriores, creada por los hablantes, como son también los casos de inflingir, surgida de infligir e infringir; de preveyó, surgida de previó y proveyó, o de preveer, surgida de prever y proveer.