martes, 23 de abril de 2013

Acentuación (I)

Todas las palabras de más de una sílaba tienen una que suena más fuerte que las otras; esa es la sílaba acentuada, llamada también tónica. En pa-pá y ma-má, con dos sílabas iguales, la última suena más fuerte que la primera; esa es la sílaba tónica. El acento es, pues, la mayor fuerza de voz de una sílaba dentro de una palabra. La sílaba que no lleva acento, y por eso suena con menor fuerza, se llama átona.

En Castellano tenemos dos tipos de acento. El acento prosódico es de carácter fonético, y es el acento propiamente dicho, que se percibe por el oído. El acento ortográfico es el signo gráfico que se coloca sobre la vocal de la sílaba tónica, para indicar en la lectura donde va el acento prosódico. Este signo es una rayita inclinada a la derecha que se llama tilde Sin embargo, no todas las sílabas acentuadas llevan este signo, que se emplea según ciertas normas que luego veremos. De modo que hay sílabas tónicas que llevan tilde, y otras que no lo llevan. En todo caso, no hay que confundir acento con tilde. Muchas veces una persona pregunta si tal palabra lleva acento y dónde lo lleva, cuando en realidad lo que quiere saber es si lleva tilde y dónde.


Según nuestras reglas ortográficas, las palabras se clasifican, de acuerdo con el acento que llevan, en agudas, graves o llanas, esdrújulas y sobresdrújulas. Son agudas las palabras que llevan el acento prosódico en la última sílaba: pa-pá, ma-má, ca-fé, co-ra-zón, por-tu-gués. Estas palabras llevan tilde cuando terminan en vocal o en consonante “n” o “s”. Sin embargo, no llevan tilde cuando terminan en “s” precedida de otra consonante: ro-bots, tic-tacs. Tampoco llevan tilde las palabras agudas terminadas en “y” griega: vi-rrey, con-voy, es-toy…


No llevan tilde las palabras agudas terminadas en consonante que no sea “n” ni “s”: pa-red, pa-pel, re-loj, a-bad, sa-bor, ca-paz. Todas estas palabras son agudas, pues llevan el acento en la última sílaba, pero no se les  marca la tilde porque terminan en consonante distinta de “n” y “s”.


Las palabras graves o llanas son las que llevan el acento en la penúltima sílaba: es-té-ril, sí-lex, ár-bol, ál-bum, Héc-tor… A estas palabras se les  marca la tilde cuando terminan en consonante que no sea “n” y “s”, como en todos estos ejemplos. Sin embargo, cuando la palabra grave o llana termina en “s” precedida de otra consonante, sí lleva tilde: bí-ceps, fór-ceps, có-mics… Igualmente llevan tilde las palabras graves terminadas en “y” griega: pó-ney, yó-quey…

Origen de la palabra "pomada"

Definida por el Diccionario como «mixtura de una sustancia grasa y otros ingredientes, que se emplea como cosmético o medicamento», pomada se deriva del latín poma, plural neutro de pomum 'fruta de carozo'.

Los romanos llamaban así a las frutas de mayor tamaño, pero no a las más pequeñas —las uvas, por ejemplo—, como demuestra la frase de Ovidio: nec pomo feta nec uvis (que no dé frutas ni uvas).

En las lenguas romances, pomum y sus derivados se especializaron para denominar a la manzana, como ocurrió con el vocablo castellano poma, el francés pomme o el italiano pomello. La papa o patata se llama pomme de terre en francés y pomo de terra (manzana de tierra) en italiano. En esta última lengua, el tomate se llama pomodoro o, coloquialmente, pomidoro (manzana de oro).

Relata Fernando A. Navarro que en la Italia renacentista se preparaba un cosmético con aroma de manzana, llamado pomata, muy apreciado por los franceses, quienes adaptaron su nombre como pommade y así lo difundieron al resto del mundo. Con el paso de los años, el nombre del antiguo cosmético del Renacimiento se fue extendiendo a todo tipo de ungüentos, principalmente medicinales

jueves, 11 de abril de 2013

Origen de las palabras "traqueotomía y traqueostomía"

Se trata de términos médicos que designan dos procedimientos quirúrgicos diferentes. El primero se emplea para denotar una incisión quirúrgica de la pared de la tráquea, ya sea para extraer un cuerpo extraño, para intervenir en el interior de la tráquea o para crear una traqueostomía. Al final de esta intervención, el cirujano procede a cerrar el orificio, a menos que el propósito de la intervenció sea crear una traqueostomía. 

Traqueostomía refiere a una operación quirúrgica consistente en la apertura permanente de la tráquea mediante la incisión de su pared anterior, seguida de la colocación de una cánula o tubo en su interior a fin de garantizar la ventilación pulmonar, según explica el Diccionario de la Real Academia Nacional de Medicina de España.

Esa obra, en cuya confección participó como coordinador técnico el traductor médico salmantino Fernando A. Navarro, precisa que en la práctica médica ambos vocablos se usan de manera laxa como sinónimos, pero cabe precisar que tienen etimologías diferentes.

En efecto, el primero, que se forma mediante tráque[a] + el infijo -o- + -tomía. Su equivalente inglés, tracheotomy está atestiguado en inglés desde 1726 (tracheotomy).

El segundo se forma mediante tráque[a] + el vocablo griego -stom[a] (formación quirúrgica de un orificio) + el sufijo -ia.

El dicccionario de la Academia Española omite tal distinción, incluyendo ambos procedimientos bajo la entrada correspondiente a traqueotomía desde la «aceptación» del término, en 1843. En portugués, el diccionario brasilero de Aurélio Buarque de Holanda distingue ambas palabras.

Origen de la palabra "gaceta"

Este nombre designa una publicación periódica en la que se editan noticias de todo tipo: comerciales, administrativas, literarias o sobre cualquier otra área.

La palabra proviene del italiano gazzetta, nombre de una moneda veneciana de escaso valor del siglo XVII, que tenía grabada la imagen de una urraca (gazza). Una gazzetta era lo que cobraban los vendedores de diarios a los transeúntes que querían dar una ojeada al periódico sin comprarlo y, posteriormente, fue el nombre de algunos periódicos dedicados a anuncios administrativos.

El vocablo llegó a nuestro idioma para designar la Gaceta de Madrid, fundada en 1660, que empezó a ser publicada oficialmente con ese nombre en 1697 y sufrió varios cambios durante la Segunda República hasta llegar al actual Boletín Oficial del Estado (BOE)). Gaceta, con variantes fonéticas y ortográficas, se encuentra también en otras lenguas. En el siglo XIX, Karl Marx y Friedrich Engels colaboraron con un periódico alemán llamado Rhein Gazette (Gaceta del Rin); hasta hace pocos años, había en Brasil un diario de finanzas llamado Gazeta Mercantil.

Origen de la palabra "abril"

Abril es el cuarto mes del año en el calendario gregoriano y uno de los cuatro con treinta días. Proviene del nombre latino aprilis, pero existen dudas con relación a su origen. Desde muy antiguo se ha dicho que procede del latín aperire 'abrir' porque forma parte de la estación durante la cual las flores empiezan a abrirse en el hemisferio Norte, donde en este tiempo despunta la primavera.

Sin embargo, como los meses romanos se referían, en general, a las divinidades, y como abril estaba consagrado a Venus, algunos han sugerido que en sus orígenes el nombre de este mes podría haber sido aphrilis, en alusión a la Venus griega, Afrodita.

Estas propuestas etimológicas no son excluyentes. El lexicólogo británico Eric Partridge dice que la palabra latina aperire deriva del sánscrito áparas, 'último', 'próximo'. El lingüista francés Emile Benveniste le atribuye origen en el etrusco apru, que a su vez la habría tomado del griego Aphro, vinculado con el nombre de Afrodita, por el hecho de que en abril, con el estallido de la primavera, es cuando los jóvenes se enamoran en el Mediterráneo. En la opinión de Partrigde, esta hipótesis sería la más verosímil.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Origen de la palabra "anacoluto"

El anacoluto es un quiebre en la construcción del discurso. Bastante común en la lengua oral y muy criticado por los puristas, puede emplearse en el texto escrito con fines estilísticos.
«Yo no estoy de acuerdo contigo en eso... bueno, pero ahora vamos a divertirnos, otro día lo hablamos».
En la antigua retórica el anacoluto era reconocido como una «figura», es decir, una especie de ornamento del texto oratorio. La palabra proviene del griego anakolouzos 'inconsecuente' porque el hablante se desvía de la dirección en que había iniciado su discurso.

Doble negación: no vino nadie, no hice nada, no tengo ninguna

En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio no con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo. 

Los adverbios nunca, jamás, tampoco, los indefinidos nadie, nada, ninguno, la locución en la/mi/tu/su vida y los grupos que contienen la palabra ni aparecen siempre en oraciones de sentido negativo. Si estos elementos van antepuestos al verbo, este no va acompañado del adverbio de negación no: Nunca voy al teatro; Él tampoco está de acuerdo; Jamás lo haré; Nadie lo sabe; Nada de lo que dice tiene sentido; Ninguno de ellos es actor; En su vida lo conseguirá; Ni su padre lo perdonaría.

Pero si van pospuestos al verbo, este debe ir necesariamente precedido del adverbio no: No voy nunca al teatro; Él no está de acuerdo tampoco; No lo haré jamás; No lo sabe nadie; No tiene sentido nada de lo que dice; No es actor ninguno de ellos; No lo conseguirá en su vida; No lo perdonaría ni su padre. La concurrencia de esas dos «negaciones» no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.